Melómanos y cinéfilos. Esta entrada es para vosotros.
En octubre se estrenó el documental sobre Oasis, el mítico grupo de Manchester que definió la década de los noventa.
La banda de los hermanos Gallagher, famosa tanto por su música como por su controvertido comportamiento lejos de los escenarios, es la protagonista de Oasis: Supersonic, documental dirigido por Mat Whitecross.
La película documenta los tres años que pasaron desde el nacimiento de Oasis en 1993, hasta sus épicos conciertos en Knebworth (Inglaterra) en el verano de 1996, donde tocaron para 250.000 personas. El documental cuenta además con un gran número de escenas inéditas de dicho periodo, que muestran la locura y secretos de esta banda que harán las delicias de sus devotos.
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Oasis: Supersonic nos ofrece también escenas de la banda grabando en el estudio algunas de sus canciones más conocidas, lo cual nos permite recordar la grandeza de su música entre tantos actos de locura de Liam, Noel y el resto de miembros del grupo británico. En este sentido, resulta interesante contrastar el modo de pensar de cada uno de los Gallagher: Noel opina que lo más importante es y será siempre la música, mientras que Liam considera que, aunque la música es importante, la actitud y el comportamiento fuera de los escenarios es lo que diferencia a las buenas bandas de las mejores. Así justifica el joven de los Gallagher sus idas de olla.
La película está narrada por Liam, Noel y muchos otros de los protagonistas de aquellos años locos de la banda. En el caso de los hermanos Gallagher, siempre con su voz en off mientras se nos muestran imágenes relativas a sus palabras, lo cual resulta un buen recurso que dota de agilidad al documental.
En definitiva, Oasis: Supersonic nos regala dos horas de entretenimiento, risas y buena música. Gustará a cinéfilos y encantará a fans del grupo. A los que somos ambas cosas, nos entusiasmará. Además, la decisión de finalizar el documental en el verano de 1996 deja abierto el camino a posibles secuelas que, si bien seguramente defraudarán - característica intrínseca de las secuelas -, los oasismaniacos no nos perderemos... ¡Para qué engañarnos!
Nota: 9/10
En definitiva, Oasis: Supersonic nos regala dos horas de entretenimiento, risas y buena música. Gustará a cinéfilos y encantará a fans del grupo. A los que somos ambas cosas, nos entusiasmará. Además, la decisión de finalizar el documental en el verano de 1996 deja abierto el camino a posibles secuelas que, si bien seguramente defraudarán - característica intrínseca de las secuelas -, los oasismaniacos no nos perderemos... ¡Para qué engañarnos!
Nota: 9/10





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